Vasarely (su nombre de nacimiento era Vasarhelyi) ganó fama mundial con sus cuadros de formas geométricas con efectos ópticos.
Su obra en los años 60 y 70 tenía tanta repercusión como la de Pablo Picasso o Salvador Dalí, y a su muerte en 1997 donó cientos de obras a la fundación epónima abierta en 1971 en Aix-en-Provence (sureste de Francia).
Sus obras de colores vivos inundaban por entonces la cultura popular: relojes, vasos, una funda de disco de David Bowie, el rombo de la marca automovilística Renault y más.
El artista abstracto entonces en sus sesenta y tantos, vio cómo sus pioneros diseños geométricos e hipnotizantes ilusiones ópticas representaban a su generación.